A los Black Eyed Peas hay dos formas de tomárselos: o bien como el ejemplo más claro de la decadencia de la música negra actual o bien como la consecuencia inevitable de cómo funciona el mercado.

El hip hop, como el turrón, siempre ha tenido una versión dura – la rama Public Enemy- y otra blanda – la de, pongamos, De la Soul- .

Ambas son dignas y han dado grandes discos. Pero, para muchos aficionados, los últimos Black Eyed Peas escapan a ambas categorías para convertirse en algo parecido a lo que pasaba en el «Moros y Cristianos » de Berlanga: hacen turrón de Jijona sustituyendo las almendras por patata para ahorrar dinero y así tener más presupuesto libre (ya sea videoclips de lujo, modelones de diseño o campañas de promoción).

Les Black Eyed Peas en concert au VIP Room ParisDe su anterior disco, «Elephunk » (2003), vendieron la friolera de seis millones de copias en todo el planeta (100.000 de ellas en nuestro país, un disco de platino alcanzado gracias a la machacona complicidad de las radiofórmulas). Con su nuevo trabajo, «Monkey Business » (2005), el cuarteto de Los Ángeles sigue agarrado a la fórmula que les abrió las puertas del éxito: hip hop blandito, pirotecnia funk y estribillos poperos.

Como en las series de televisión de los ochenta, se recurre a un plantel de estrellas invitadas para mantener el interés del público. En este caso, el superventas Justin Timberlake, el padre del funk James Brown o el incombustible Sting.

También hay samplers de la delicada Astrud Gilberto, de los clásicos del funk Cameo o del mito de la guitarra surf Dick Dale. Para no perder credibilidad callejera, se ha incluido en la lista de colaboradores a un talentoso y duro mc de barrio – el ascendente Talib Kwelli- y a un semidios del hip hop – Q-Tip, de los mayúsculos A Tribe Called Quest, últimamente muy de moda.

La crítica se ha cebado con la última entrega de Black Eyed Peas, dedicándoles frases como «son al hip hop lo que No Doubt eran al ska » o «son tan blandos que hacen que Fugees parezcan raperos gangster tipo Niggers With Attitude ». El «New York Times » tampoco se mordió la lengua: «Suponemos que era inevitable que algún día surgiera un grupo así, que arrasara en las listas con una variante del hip hop tan energética como inofensiva. El problema es que no nos imaginábamos que el resultado tuviera que sonar tan decepcionante ».

Discurso agotado

A pesar de los millones de discos vendidos, hasta el propio grupo ve agotado su discurso y ha anunciado su separación. Tras este álbum y gira, echan el cierre para perseguir carreras en solitario. «Fergie tiene su disco en marcha, Apl tiene el suyo, con sabor filipino, mientras que yo tengo el mío, que será muy hispano. Hemos decidido dividirnos y demostrar al mundo a qué sonamos en solitario », declaró Taboo a «itv.com » el pasado abril.

El concierto de Madrid supone seguramente la última oportunidad de verles en directo antes de desvelar qué ofrece cada uno.