Sigue siendo un lujo.

El rock en castellano acusa los periodos de ausencia de Andrés Calamaro, un artista ecléctico, hipersensible, con un claro punto «freak », pero capaz de conectar con el gran público. No actuaba en nuestro pais desde las presentaciones de «Honestidad brutal » (1999), una gira histórica donde pegó el estirón creativo con canciones desgarradas, destempladas y febriles (por si fuera poco, él les injertaba fragmentos de clásicos de los Rolling Stones, Bob Marley o The Police, entre otros).

En 2005 ya no suena tan rock, sino más calmado, a ratos empapado de folk sudamericano, herencia de su último disco de estudio, «El cantante ».

 

images (13)A sus cuarenta y cuatro años, Calamaro hizo honor a su frase: «la música tiene que ser lo suficientemente heróico para detener el tiempo por un instante ». Él sin duda lo ha parado en varias ocasiones.

Cuando suenan sus mejores canciones tienes la sensación de que van a seguir escuchándose dentro de medio siglo. Transmite autoridad tras el parapeto de su teclado. Desde allí manejó con soltura a su banda de apoyo, los argentinos Bersuit, responsables de forzar su vuelta a los escenarios (aunque sin su cantante Gustavo Cordera).

El invitado especial, uno de los compiches habituales de Calamaro en los últimos años: el guitarrista Niño Josele.

Dos horas con Calamaro son dos horas de clásicos. Brilló con la descarnada «El salmón », con la dylaniana «Clonazepán y circo » o con la siempre desarmante «Crímenes perfectos ». También con sentida «El estadio azteca » o la agridulce «Media Verónica ».

Repóker de ases.
Dedicó una canción a Kike Turmix, rockero del barrio de Malasaña recientemente fallecido. <br> Y puso la guinda el abrasivo romaticismo de «Paloma ». Sigue siendo uno de los grandes, como dejó claro en insuperables interpretaciones de medios tiempos como «Loco », «Te quiero igual », «Okey perdón » o «Flaca ».

Canta para un estadio (y el Palacio de los Deportes había agotado todas las entradas), pero parece que te lo está diciendo todo al oído. Calamaro en su tinta.