¿De veras pensaba alguien que el rapero que ha sido capaz de vender 65 millones de discos en seis años, el rimador cuya prosa ha alabado el Nobel de Literatura Seamus Heaney, el rockero rabioso calificado por George W. Bush como la mayor amenaza para los niños desde la polio, podría desertar de la industria del espectáculo tan alegremente?

Parece que no.

Su sello discográfico no tiene constancia de que el rumor contenga algo de verdad, ni de que su nuevo álbum, un recopilatorio titulado «Curtain Call. The Hits », que acaba de salir esta semana a la venta, suponga la despedida de la gallina de los huevos de oro de la industria musical.

Frente a los que aseguran que prefiere abandonar en la cima de su carrera, Eminem parece que quiere seguir contando historias. La incontinencia verbal que le caracteriza también aparece en este álbum de grandes éxitos -que ya ha desbancado a Madonna en el número uno de las listas del Reino Unido-, en el que además de recoger sus canciones más conocidas, incluye tres cortes nuevos, «Fack », «Shake that », con Nate Dogg, y «When I- m gone », una prueba más de que al perro ladrador es difícil callarlo. Aunque su último cd, «Encore », vendió cifras millonarias, no obtuvo el mismo reconocimiento que sus primeros trabajos.

Hospitalizado por las pastillas

Las dudas sobre su continuidad surgieron después de que se viera obligado a abandonar una gira europea con 50 Cent en agosto para someterse a un tratamiento por su reconocida adición a los somníferos. Se dijo entonces que se dedicaría a producir discos de otros raperos y a descubrir talentos, tal y como hizo en su día Dr. Dre, el hombre que cambió el rumbo de su carrera con el lanzamiento de su primer disco oficial en 1999.

Exif_JPEG_PICTUREPase lo que pase, éste es uno de los proyectos a corto plazo, producir el nuevo trabajo de Redman. <br> El nuevo Eminem, visible a través de sus más recientes canciones, da una de cal y otra de arena. Asoma su lado sensible y paternal en «When I- m gone », en la que le explica a su hija Hailei Jade las consecuencias familiares de ser una estrella de la música.

Se sabe que sus relaciones con las mujeres no son buenas; odia a su ex esposa, y las cosas con su madre no funcionan mucho mejor, y hasta ahora su misoginia ha producido versos polémicos ( «pon ántrax en un Támpax »), por eso sorprende escuchar una letra pudorosa, quizá la primera canción positiva que escribe sobre el sexo contrario. <br> Eminem sabe que «construir un castillo de cartón con tu hija es un tiempo bien empleado », y que aunque no es un tipo que pueda ofrecer muchos consejos es capaz de decirle a su hija: «Cuando me haya ido, continúa, no llores, alégrate cada vez que oigas mi voz ».

El azote de Michael Jackson, Moby y Britney Spears, vuelve a reírse de sí mismo en esta ocasión. Así, en el videoclip de «When I’m gone » se le puede ver en una sesión de enfermos adictos a las pastillas como si fuera un paciente más.

Si aquí escuchamos a un Eminem candoroso y protector, que trata de cumplir con su papel de padre, en «Fack » aparece la lengua viperina por todos conocida, una canción de sexo explícito en la que describe un orgasmo con frases poco afortunadas como «esta puta no sabe lo que es el aborto, así que no puedo correrme dentro de ella ». «Shake that » no suena más edificante que «Fack ». Aquí incita a las drogas y al alcohol para después lanzarse a la búsqueda de sexo, siempre con referencias denigrantes hacia la mujer. «Curtain call » incluye la versión de «Stan », en dueto con Elton John, que sonó en la ceremonia de los Grammy de 2001, y también «Lose Yourself » -ganadora del Oscar por la banda sonora de «8 millas »-, además de «My name is » y «The real slim Shady ».

Hay temas de sus cuatro discos de estudio sin orden cronológico, pero la revista «New Musical Express » cree que lo mejor está al principio de su carrera cuando dice: «Sus dos últimos discos reflejan a un artista que se acerca al rock de estadio y que muestra su tendón de Aquiles en su querencia por las baladas sentimentales ». Pero Marshall Bruce Mathers, verdadero nombre de Eminem, no ha dicho de momento ni mu, tan sólo difunde a través de su discográfica una frase de Perogrullo: «Tengo algunas canciones que les gustan a mucha gente. Tengo algunas canciones que sólo me gustan a mí.

Eminem no es un tipo digamos ejemplar, pero hay quien le pone como ejemplo.

Esta vez sin quererlo, su nombre se ha visto empañado en los últimos días a raíz de un suceso en el que su nombre no ha dejado de sonar. Se trata del asesinato en el Reino Unido de una mujer a manos de su novio, un joven de 21 años que declaró a la policía haberla matado emulando la actuación del rapero en uno de sus viodeclips. Christopher Duncan reconoció ser un fan de Eminem, a quien imita en la forma de vestir y en los tatuajes que el cantante lleva en el torso. De hecho, confesó haber conquistado el amor de su novia cantando temas de <br> su ídolo en un karaoke.

A sus 33 años, y después de ganar nueve premios Grammy y haberse convertido en uno de los iconos musicales más ricos del planeta, Eminem parece haber aprendido la lección. Pelea por sus intereses comerciales con pasmosa insistencia. Sus abogados, que ya denunciaron a Apple porque un software de descarga presentaba a un niño cantando su canción «Lose yourself » sin su permiso, van ahora a por cinco compañíasque utilizan melodías suyas para componer tonos de teléfonos móviles.