Es un veterano de los platos, un artista experimental que no pone fronteras a la imaginación.

Hoy protagoniza en Madrid una de sus maratonianas sesiones como disc-jockey. Es uno de los grandes. Lo demuestra en cada sesión en solitario – memorable la del Sónar 2005- , en cada uno de sus álbumes y con los mano a mano de 2004 – en el Sónar y Festival de Benicàssim- con su colega Ricardo Villalobos (donde éste, todo hay que decirlo, se limitaba a disfrutar «entonado » mientras Hawtin se ocupaba de mantener el rigor estético).

Ahora llega a las tiendas «DE9 Transitions », una sesión en formato disco doble que incluye numerosos «extras » en DVD, como una mezcla con apoyo audiovisual, una entrevista, dos videoclips e imágenes de actuaciones en directo. En la parte musical, trabaja con piezas difíciles de encontrar o directamente inéditas de artistas tan respetados como Speedy J, Maurizio, Carl Craig, Ricardo Villalobos o el propio Hawtin, entre otros.

Nació en el condado inglés de Windsor, su padre era ingeniero electrónico y Hawtin pasó su infancia diseñando cacharritos. Luego su familia se mudó a Ontario (Canadá) y allí se sintió atraído por la hiperactiva escena techno de Detroit.

Editó su primer disco en 1993. Desde entonces, se ha convertido en uno de los mejores compositores y DJs de la historia de la electrónica, firmando con su propio nombre o con alias como Plastikman o F.U.S.E.

Berlin, capital del Techno

Ahora vive en Berlín, que no sólo es la capital de Alemania, sino también de la electrónica europea.

Hawtin_1930Por supuesto, aún nos llevan mucha ventaja: «Lo que ocurre en España es que la primera generación de techno es de mediados de los noventa, luego sólo tiene diez años de historia y la gente es muy joven. En Alemania, el público del techno tiene, como mínimo, cinco años más de media. De hecho los alemanes empezaron a escuchar esto hace cincuenta años con Stockhausen y luego con Kraftwerk. Llevan quince años interesados en esta música y tienen más experiencia », explicaba a la revista «Trax ».

Cuando habla de su estética, queda claro que estamos ante un minimalista militante: «Mi idea es provocar las emociones primarias del oyente con la mínima información posible. Me pregunto hasta qué punto se puede llegar, cuál es el mínimo imprescindible ». También tiene mucho de romántico: «Creo que el mundo es un lugar triste. La personas pierden sus pasiones al crecer y olvidan sus sueños de infancia.

Cuando paseas y miras a la gente ves que han perdido el fuego en sus ojos ». Se le acusa de frío, pero es más visceral de lo que parece: «Si se piensa mucho, se pierde la belleza ».

Ahí va una definición reciente de techno minimal según Hawtin: «Veo que es algo que está de moda o que lo estará pronto. La etiqueta se usa para hablar de la transición del house al techno. El minimal es todo lo que hay entre ambos. Como DJ me gusta pinchar temas con sabor house, también hay productores house que suenan más techno que nunca. El miminal es equilibrio de sonidos y estructura.

Un ejemplo es James Holden, que empezó con el trance y ahora es mucho más cool y techno ».

Hawtin es un DJ abierto y sensible: tocó en el Auditori de Catalunya en el último Sónar, en uno de esos experimentos de electrónica para escuchar sentado, también dice que tiene escritos guiones cinematográficos y hasta poesías «demasiado oscuras para ser publicadas ».

Este volumen lo ha titulado «Transitions » porque el cambio de una canción a otra es una de las principales marcas de calidad de un discjockey. «La transición es siempre un periodo importante, tanto en una sesión como en la vida. Muchas veces las mejores se hacen sin que nos demos cuenta del todo ».