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Bublé reivindica a la vieja escuela

Si el swing fuera un parque temático, Michael Bublé sería -con el permiso  de Rod Stewartla atracción más visitada. Parece el ganador de una  edición de «Operación Triunfo» centrada en el «rat pack» (los años dorados  de Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr.).

A pesar de haber vendido  millones de discos no llenó el Rockódromo, pero reunió público de casi  todas las edades. Sobre un escenario le sobran tablas: a la quinta canción  ya estaba bromeando sobre sus propias poses, se había mezclado varios  minutos con el público y hasta hizo la mirada «blue steel» de Ben Stiller  en la película «Zoolander».

A lo largo de la noche  demuestra ser un «showman» simpático que lo mismo imita a Michael Jackson  o a Maroon 5, que se atreve a cantar unos minutos de ópera. En cualquier  caso ya con «Sway» y «Fever» quedó claro que tiene más oficio que swing.

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Su chorro de voz, su porte y su saber estar siempre le impedirán naufragar  en escena, pero ahora mismo es improbable que enamore a los aficionados  más exigentes. Tanto el repertorio como la interpretación son de lo más  previsible (el listado de canciones podría ser el de cualquier orquesta de  un hotel Holiday Inn). Claro que igual es mejor este clasicismo que los  experimentos con gaseosa de Jamie Cullum.

Bublé actúa con una banda que  incluye piano, batería, contrabajo, guitarra y una amplia sección de  metales. Sonaron tan profesionales como clasicotes. Sin embargo, ni en los  registros íntimos ni en los más vacilones parece soltarse del todo.   Enfundado en un traje oscuro, con el nudo de la corbata cuidadosamente  desabrochado, parece un opositor a «crooner» que tenga la lección bien  aprendida y disfruta recitándola.

Eso sí, lo que hizo con «Smile» y «I’ve  got you under my skin» (pidiendo palmas y salpicándolas de bromitas) fue  un bajón en toda regla. Curiosamente entre lo mejor del concierto estuvo  «Home», una canción coescrita por él mismo y su pianista (que tocaron  mezclando algún fragmento del «Beautiful» de James Blunt). La letra de  «Home» dice «Siento como si estuviera viviendo la vida de otra persona».

Tampoco debe ser fácil la carrera de este aspirante a Frank Sinatra que ha  dado 110 conciertos en los últimos siete meses. En la mayoría de las  canciones da la sensación de estar actuando con el piloto automático, pero  tal y como está el patio está claro que Bublé sería el cantante vivo  favorito de Tony Soprano.

La vida rota de John Lennon despierta a los 25 años de su muerte

Su regreso a los estudios de grabación y a la vida  pública en 1980 no sólo supusieron el final de una época;  con su muerte desaparecía un  compositor y cantante  clave en el desarrollo del pop que ha influido en las  generaciones posteriores.

Su cancionero con los Beatles y  en solitario a partir de 1970 es admirado como uno de los  monumentos más hermosos y audaces del pop. Rebelde,  colérico, divertido, incansable perseguidor de utopías,  millonario, Lennon entabló numerosas guerras ideológicas,  adelantó movimientos (el hippismo) y abanderó actitudes  (la renuncia al éxito), y al final cayó derrotado por las  balas de un fan retorcido y enfermo de esquizofrenia.

Pero  Lennon también empezó muchas vidas en lo personal.

Éstos  son algunos capítulos para recordarlas.  La dureza  de un rocker. El padre de John Lennon era un pescador que  abandonó el hogar al poco de haber nacido su hijo. Su  madre, otra de las obsesiones más recurrentes del músico,  murió atropellada cuando John tenía 17 años.

A ella le  compuso «Julia», «Mother» y «My Mummy’s dead». Tras esta  pérdida, John se fue a vivir con su tía Mimi, autoritaria  e implacable metomentodo que ejerció una reconocida  influencia en el joven. Muchos ven en ese desarraigo la  clave de la personalidad de Lennon. De joven, era una mala  bestia. Le gustaba humillar a los discapacitados y a los  enfermos.

Nik Cohn lo describe en su libro  «Awopbopaloobop» de esta manera: «Por el tiempo en que  empezó a ir a la escuela de arte era ya un duro de  profesión, un provocador digno de respeto. Recorría  Liverpool como un búfalo herido, destrozando todo lo que  se ponía en su camino. Escribía canciones con Paul  McCartney. Tenía profundas discusiones intelectuales con  Sutcliffe (su gran amigo en la primera formación de los  Beatles y que murió al poco tiempo). Era seco con casi  todo el mundo, turbulento y terriblemente divertido. Podía  destrozar a cualquiera con tan solo dos palabras».

Su  primera esposa, Cynthia, ha explicado que nunca llegó a  superar los traumas de su infancia y se atreve a aventurar  una hipótesis en el libro que acaba de publicar en el  Reino Unido: «Si John no hubiera sido Beatle, habría  acabado como un vagabundo».

 LSD, «el quinto  beatle».

Aficionado a las píldoras desde que tenía 15  años, Lennon intensificó la dieta de barbitúricos en su  etapa de Hamburgo, cuando tocaban hasta ocho horas todas  las noches. «En la escuela de arte me pasaba el día  deprimido y borracho. En “Help!” dejé la bebida y me pasé  a la hierba. Así de sencillo, siempre he necesitado la  droga para sobrevivir, al menos antes.

Los otros también,  pero yo más, probablemente porque estoy más loco». A  mediados de los sesenta, el LSD estaba en los bolsillos de  cualquier músico de éxito. El ácido lisérgico fue otro  beatle y así lo reconocieron los cuatro escarabajos  en1967, coincidiendo con la publicación del álbum «Sgt.  Peppers Lonely Hearts Club Band», con la célebre historia  de la alucinada «Lucy on the Sky with Diamonds»,  aparentemente influida por un dibujo del hijo de Lennon,  Julian.

Voz proletaria, martillo del poder.

En la  primera parte de los setenta se enciende la mecha política  de Lennon, una máquina infatigable que lucha por  deshacerse del mito y que reparte exabruptos en varias  direcciones, además de los dirigidos a su ex amigo del  alma McCartney, a quien consideraba, junto con el resto de  los Beatles, un juego de la adolescencia. Y se emplea a  fondo en cuestiones políticas, devuelve a la Corona  británica la orden del Imperio que le había concedido en  1965, también emprende un campaña contra la administración  de Estados Unidos por su actitud frente a la guerra de  Vietnam, un odio que manifestó contra Richard Nixon de  manera especial.

John_Lennon_by_garrett_btmComo respuesta, se vio envuelto en un  proceso policial y judicial para expulsarle de  Norteamérica debido a su pasado con las drogas. La  propaganda política republicana le elevó a enemigo público  número uno. Pese a los problemas de inmigración, John  logró seguir viviendo en Nueva York. El resentimiento que  manifestó hacia la derecha de Estados Unidos no le otorgó  las simpatías de la izquierda.

Había entrado en una  escalada de rechazo y hostilidad que desembocó en una  situación de renuncia a todo lo que viniese de fuera,  radicalizada a partir de 1975, cuando decidió retirarse de  la música para cuidar a su hijo Sean.  Una musa  venida de Japón. Sus amigos quedaron sorprendidos cuando  supieron que la mujer que absorbía los sesos a su camarada  era Yoko Ono, una japonesa siete años mayor que él, casada  en dos ocasiones, con inclinaciones intelectuales y  artísticas, y con un aspecto que distaba mucho del  prototipo de consorte de estrella del rock. En la última  entrevista concedida antes de su muerte, él recordaba sin  pudor cómo era su relación: «Realmente necesitaba estar  con ella y no podría sobrevivir, literalmente, sin su  presencia.

Me sentí otro cuando me di cuenta de que la  necesitaba tanto». Sí, existía una situación de  dependencia total que para muchos rayaba en el absurdo.  Ono destapó el lado más iconoclasta de Lennon, su espíritu  irónico y provocador. Famosa, y censurada en algunas  ciudades, fue la portada del disco «Two virgins», en la  que los dos aparecían abrazados desnudos.

Igualmente  resultó el «happening» conocido como «la cama de la paz»,  que les mantuvo durante una semana en la suite de un hotel  en Ámsterdam a base de sexo y ruedas de Prensa en las que  describían con todo tipo de detalles aquellas sesiones,  además de pregonar su ideal de comunicación cósmica y del  amor universal.  La guerra con McCartney. John se  consideraba un genio desde que tenía diez años.

Durante la  disolución del grupo y los años posteriores, hizo crecer  el juego de opuestos entre él y McCartney. Para muchos,  John era el músico con talento desbordante mientras que  Paul era sólo original y agradable, un tipo dotado con un  excelente sentido melódico. Hay quien ha calculado que de  las 185 canciones que grabaron con los Beatles, 63 fueron  compuestas exclusivamente por Lennon. Sin embargo, la  mayor parte de ese legado aparece firmado por los dos. En  los últimos años, McCartney se ha rebelado contra la  posteridad y ha intentado negociar con Yoko Ono cambiar el  orden de la firma en los créditos de las canciones  anteponiendo el suyo al de su colega.  Para Mark David  Chapman, John Lennon era un ricachón que predicaba la  justicia social y un mundo sin dinero, un tipo lleno de  contradicciones que se había convertido en una obsesión.  Semanas antes del fatídico 8-D, le había escuchado decir a  Lennon que las posiciones radicales que había enarbolado  en su juventud eran falsas.

Anatomía de un asesino

Chapman, un esquizofrénico bajo tratamiento, obsesionado  con Jesucristo y con Los Beatles, lector asiduo de  Salinger y de su obra «El guardián entre el centeno» (en  ella, el joven protagonista desea acabar con la hipocresía  de los adultos), creyó encontrar en esa frase un motivo  más para acabar con el músico. Así lo hizo al  descerrajarle siete tiros en la puerta del edifico Dakota  de Nueva Cork. Era un 8 de diciembre de 1980.

Chapman fue  condenado a cadena perpetua, pero con la puerta abierta  para revisar su condena después de veinte años. En 2006 se  enfrentará a la cuarta vista judicial en la que se  decidirá si recibe la libertad condicional.

Una leyenda haciendo el pan

En 1975, John Lennon se  encerró en su casa de lujo de Nueva York en el célebre  «Edificio Dakota» (santuario de los lennonianos  militantes), con el firme propósito de cuidar de su hijo  Sean, nacido ese mismo año fruto de su relación con Yoko  Ono. En ese tiempo, conoció la máxima felicidad, según su  propia confesión. Se dedicaba a excentricidades como hacer  pan mientras su esposa administraba las finanzas en la  planta de abajo. «Me feminicé de una manera que fue toda  una experiencia. En cierto sentido fue como ir a un  monasterio para meditar». Si años atrás había tratado de  deshacerse de su condición de Beatle, en un giro de nuevo  radical, Lennon quiso conocer algo parecido a una vida  normal: «No sentía la necesidad de volver a ser nada ni  siquiera tenía la tentación de coger la guitarra». Cuando  la leyenda dormida despertó el mundo aún estaba ahí,  esperándole. Entoncés grabó «Double Fantasy» y, después,  se acabó.

Las últimas perlas de Eminem

¿De veras pensaba alguien que el rapero que ha sido capaz de vender 65 millones de discos en seis años, el rimador cuya prosa ha alabado el Nobel de Literatura Seamus Heaney, el rockero rabioso calificado por George W. Bush como la mayor amenaza para los niños desde la polio, podría desertar de la industria del espectáculo tan alegremente?

Parece que no.

Su sello discográfico no tiene constancia de que el rumor contenga algo de verdad, ni de que su nuevo álbum, un recopilatorio titulado «Curtain Call. The Hits », que acaba de salir esta semana a la venta, suponga la despedida de la gallina de los huevos de oro de la industria musical.

Frente a los que aseguran que prefiere abandonar en la cima de su carrera, Eminem parece que quiere seguir contando historias. La incontinencia verbal que le caracteriza también aparece en este álbum de grandes éxitos -que ya ha desbancado a Madonna en el número uno de las listas del Reino Unido-, en el que además de recoger sus canciones más conocidas, incluye tres cortes nuevos, «Fack », «Shake that », con Nate Dogg, y «When I- m gone », una prueba más de que al perro ladrador es difícil callarlo. Aunque su último cd, «Encore », vendió cifras millonarias, no obtuvo el mismo reconocimiento que sus primeros trabajos.

Hospitalizado por las pastillas

Las dudas sobre su continuidad surgieron después de que se viera obligado a abandonar una gira europea con 50 Cent en agosto para someterse a un tratamiento por su reconocida adición a los somníferos. Se dijo entonces que se dedicaría a producir discos de otros raperos y a descubrir talentos, tal y como hizo en su día Dr. Dre, el hombre que cambió el rumbo de su carrera con el lanzamiento de su primer disco oficial en 1999.

Exif_JPEG_PICTUREPase lo que pase, éste es uno de los proyectos a corto plazo, producir el nuevo trabajo de Redman. <br> El nuevo Eminem, visible a través de sus más recientes canciones, da una de cal y otra de arena. Asoma su lado sensible y paternal en «When I- m gone », en la que le explica a su hija Hailei Jade las consecuencias familiares de ser una estrella de la música.

Se sabe que sus relaciones con las mujeres no son buenas; odia a su ex esposa, y las cosas con su madre no funcionan mucho mejor, y hasta ahora su misoginia ha producido versos polémicos ( «pon ántrax en un Támpax »), por eso sorprende escuchar una letra pudorosa, quizá la primera canción positiva que escribe sobre el sexo contrario. <br> Eminem sabe que «construir un castillo de cartón con tu hija es un tiempo bien empleado », y que aunque no es un tipo que pueda ofrecer muchos consejos es capaz de decirle a su hija: «Cuando me haya ido, continúa, no llores, alégrate cada vez que oigas mi voz ».

El azote de Michael Jackson, Moby y Britney Spears, vuelve a reírse de sí mismo en esta ocasión. Así, en el videoclip de «When I’m gone » se le puede ver en una sesión de enfermos adictos a las pastillas como si fuera un paciente más.

Si aquí escuchamos a un Eminem candoroso y protector, que trata de cumplir con su papel de padre, en «Fack » aparece la lengua viperina por todos conocida, una canción de sexo explícito en la que describe un orgasmo con frases poco afortunadas como «esta puta no sabe lo que es el aborto, así que no puedo correrme dentro de ella ». «Shake that » no suena más edificante que «Fack ». Aquí incita a las drogas y al alcohol para después lanzarse a la búsqueda de sexo, siempre con referencias denigrantes hacia la mujer. «Curtain call » incluye la versión de «Stan », en dueto con Elton John, que sonó en la ceremonia de los Grammy de 2001, y también «Lose Yourself » -ganadora del Oscar por la banda sonora de «8 millas »-, además de «My name is » y «The real slim Shady ».

Hay temas de sus cuatro discos de estudio sin orden cronológico, pero la revista «New Musical Express » cree que lo mejor está al principio de su carrera cuando dice: «Sus dos últimos discos reflejan a un artista que se acerca al rock de estadio y que muestra su tendón de Aquiles en su querencia por las baladas sentimentales ». Pero Marshall Bruce Mathers, verdadero nombre de Eminem, no ha dicho de momento ni mu, tan sólo difunde a través de su discográfica una frase de Perogrullo: «Tengo algunas canciones que les gustan a mucha gente. Tengo algunas canciones que sólo me gustan a mí.

Eminem no es un tipo digamos ejemplar, pero hay quien le pone como ejemplo.

Esta vez sin quererlo, su nombre se ha visto empañado en los últimos días a raíz de un suceso en el que su nombre no ha dejado de sonar. Se trata del asesinato en el Reino Unido de una mujer a manos de su novio, un joven de 21 años que declaró a la policía haberla matado emulando la actuación del rapero en uno de sus viodeclips. Christopher Duncan reconoció ser un fan de Eminem, a quien imita en la forma de vestir y en los tatuajes que el cantante lleva en el torso. De hecho, confesó haber conquistado el amor de su novia cantando temas de <br> su ídolo en un karaoke.

A sus 33 años, y después de ganar nueve premios Grammy y haberse convertido en uno de los iconos musicales más ricos del planeta, Eminem parece haber aprendido la lección. Pelea por sus intereses comerciales con pasmosa insistencia. Sus abogados, que ya denunciaron a Apple porque un software de descarga presentaba a un niño cantando su canción «Lose yourself » sin su permiso, van ahora a por cinco compañíasque utilizan melodías suyas para componer tonos de teléfonos móviles.

El «techno » glaciar de Richie Hawtin calienta las pistas

Es un veterano de los platos, un artista experimental que no pone fronteras a la imaginación.

Hoy protagoniza en Madrid una de sus maratonianas sesiones como disc-jockey. Es uno de los grandes. Lo demuestra en cada sesión en solitario – memorable la del Sónar 2005- , en cada uno de sus álbumes y con los mano a mano de 2004 – en el Sónar y Festival de Benicàssim- con su colega Ricardo Villalobos (donde éste, todo hay que decirlo, se limitaba a disfrutar «entonado » mientras Hawtin se ocupaba de mantener el rigor estético).

Ahora llega a las tiendas «DE9 Transitions », una sesión en formato disco doble que incluye numerosos «extras » en DVD, como una mezcla con apoyo audiovisual, una entrevista, dos videoclips e imágenes de actuaciones en directo. En la parte musical, trabaja con piezas difíciles de encontrar o directamente inéditas de artistas tan respetados como Speedy J, Maurizio, Carl Craig, Ricardo Villalobos o el propio Hawtin, entre otros.

Nació en el condado inglés de Windsor, su padre era ingeniero electrónico y Hawtin pasó su infancia diseñando cacharritos. Luego su familia se mudó a Ontario (Canadá) y allí se sintió atraído por la hiperactiva escena techno de Detroit.

Editó su primer disco en 1993. Desde entonces, se ha convertido en uno de los mejores compositores y DJs de la historia de la electrónica, firmando con su propio nombre o con alias como Plastikman o F.U.S.E.

Berlin, capital del Techno

Ahora vive en Berlín, que no sólo es la capital de Alemania, sino también de la electrónica europea.

Hawtin_1930Por supuesto, aún nos llevan mucha ventaja: «Lo que ocurre en España es que la primera generación de techno es de mediados de los noventa, luego sólo tiene diez años de historia y la gente es muy joven. En Alemania, el público del techno tiene, como mínimo, cinco años más de media. De hecho los alemanes empezaron a escuchar esto hace cincuenta años con Stockhausen y luego con Kraftwerk. Llevan quince años interesados en esta música y tienen más experiencia », explicaba a la revista «Trax ».

Cuando habla de su estética, queda claro que estamos ante un minimalista militante: «Mi idea es provocar las emociones primarias del oyente con la mínima información posible. Me pregunto hasta qué punto se puede llegar, cuál es el mínimo imprescindible ». También tiene mucho de romántico: «Creo que el mundo es un lugar triste. La personas pierden sus pasiones al crecer y olvidan sus sueños de infancia.

Cuando paseas y miras a la gente ves que han perdido el fuego en sus ojos ». Se le acusa de frío, pero es más visceral de lo que parece: «Si se piensa mucho, se pierde la belleza ».

Ahí va una definición reciente de techno minimal según Hawtin: «Veo que es algo que está de moda o que lo estará pronto. La etiqueta se usa para hablar de la transición del house al techno. El minimal es todo lo que hay entre ambos. Como DJ me gusta pinchar temas con sabor house, también hay productores house que suenan más techno que nunca. El miminal es equilibrio de sonidos y estructura.

Un ejemplo es James Holden, que empezó con el trance y ahora es mucho más cool y techno ».

Hawtin es un DJ abierto y sensible: tocó en el Auditori de Catalunya en el último Sónar, en uno de esos experimentos de electrónica para escuchar sentado, también dice que tiene escritos guiones cinematográficos y hasta poesías «demasiado oscuras para ser publicadas ».

Este volumen lo ha titulado «Transitions » porque el cambio de una canción a otra es una de las principales marcas de calidad de un discjockey. «La transición es siempre un periodo importante, tanto en una sesión como en la vida. Muchas veces las mejores se hacen sin que nos demos cuenta del todo ».

Michael Bublé, a derretirse toca

Empezó con Elvis y Ella Fitzgerald, pero en su primer disco se abría a Queen y George Michael. Bublé encarna la imagen del «crooner » moderno.

Y funciona.

La edad de oro de la canción popular norteamericana ha generado pingües beneficios a jóvenes emergentes y a viejas leyendas de la música pop. A un lado está Rod Stewart, que ha conseguido relanzar su carrera echando mano del repertorio de George Gershwin y Cole Porter.

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Ha hecho cuatro álbumes, y ninguno ha pinchado, a partir de las viejas canciones de los 30 y 40. En frente, el imparable Michael Bublé (su web aconseja pronunciar Boo-blay), de 29 años, nacido en Canadá, un tipo que tiene la virtud de caer bien a todo el mundo cuando se sube a un escenario con la corbata ligeramente desencajada (eso cuando no lleva vaqueros), un movimiento dislocado de piernas y una voz elegante y bien modulada.

Es la puesta a punto de la imagen del viejo «crooner » que reflota mirando a personajes como Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr., el trío calavera del Rat Pack, eso sí, con un perfil mucho más correcto y complaciente si se habla de Bublé, quien asume que para redondear su carrera debe pasar por Las Vegas para actuar. Y eso es precisamente lo que hará el próximo día de San Valentín.

La culpa fue del abuelo

Bublé fue un chico listo y bien educado en los grandes del jazz (Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Rosemary Clooney) por indicación de su abuelo, un fontanero que hacía chapucillas gratis a los músicos de la ciudad a cambio de que dejaran subir a su nieto sobre el escenario. Así que su carrera comenzó a la edad en que sale el acné.

Ganó en Vancouver un premio para jóvenes talentos; grabó varios álbumes en pequeñas compañías y así hasta que, tras muchos años tratando de meter un pie en la industria musical, se encontró de narices con la suerte. La suerte se llamaba Brian Mulroney, y era entonces el primer ministro de Canadá. Tras la boda de su hija, en la que había actuado nuestro Bublé, el mandatario le presentó al productor David Foster, un pez gordo de la música por el que han pasado chicas de éxito como Whitney Houston, Céline Dion o Madonna. <br> Pero la cosa no fue tan fácil.

Bublé ha contado cómo el mismo Foster echó por tierra sus expectativas: «Me dijo que yo era bueno, pero que resultaba muy difícil dar salida al tipo de música que yo hacía ». Al poco salió a escena la guapa de Norah Jones destapando el tarro de las esencias del jazz campestre y el gusto por las viejas melodías. A partir de entonces, Bublé encarriló su trayectoria hasta lanzar un disco producido por Paul Anka (de quien ha hecho una versión de «Put your head on my shoulder »), Humberto Gatica y el propio Foster. En su debut de título homónimo había pocas canciones propias; la mayoría eran versiones de «Fever » o «For once in my life », «Moondance », de Van Morrison, «Kissing a Fool », de George Michael; «How can you mend a broken heart », de Bee Gees, y «Crazy little thing called love », de Queen, adaptadas al «swing » y cantadas con un fraseo propio de «gentleman ».

En su segundo disco, «It- s time » (2005), revivía canciones de los Beatles, Gershwin, Ray Charles, Otis Redding, Stevie Wonder y Cole Porter, entre otros. Esta semana acaba de ponerse a la venta «Caught in the act », un directo con DVD que apunta directamente al mercado navideño.

Alejandro Sanz debuta como fotógrafo

Su visita a España siempre levanta revuelo, porque desde que vive en Miami sólo viene a nuestro país en contadas ocasiones.

Esta vez, con un motivo más especial. Por todos es sabido que Alejandro Sanz compone, canta e, incluso, pinta, pero ahora el intérprete descubre una nueva faceta, la de fotógrafo. Sanz, que sigue con su pelo rubio y algo más gordito, diría yo, presentó ayer «Fotos de ida y vuelta », que han sido pasadas por el tamiz de Jaume de Laiguana, que ya trabajó con el músico anteriormente en vídeos como «No es lo mismo », «Regálame la silla » y «Tú no tienes alma ».

Dos nuevos discos

Sesenta y una instantáneas tomadas en su gira mundial «No es lo mismo 2004 » componen la muestra, que estará en el Paraninfo Norte de la Universidad Complutense hasta el viernes 16 de diciembre. «Mi intención ha sido la de poner imágenes -en su «tour » hizo unas seis mila las sensaciones de un viaje. Me interesa cualquier tipo de arte. Soy un poco exhibicionista y quiero mostrar todo lo que hago », explicó el cantante. Ciudades como Costa Rica, Río de Janeiro, Chicago, Dallas y Miami han quedado inmortalizadas con la «pequeña cámara digital » de Alejandro Sanz, pero no hay de España, «quizá dé para una segunda parte », destacó.

1836408972_09f307238c_zLa muestra pretende ser itinerante, aunque desconoce por dónde pasará. Y aunque podrían haber sido retratos de niños o paisajes, Sanz ha querido decantarse por la fotografía industrial. La fotografía es desde hace muchos años una de sus aficiones preferidas, pero fue hace poco cuando se dio cuenta de que los viajes «no son salir y llegar, sino que hay muchas cosas en medio que se pierden, que se pueden capturar con una cámara y compartir con los demás ».

Detrás de esta idea hay una buena causa, ya que los beneficios que se recauden con su venta -se ha hecho una tirada de tres de cada una de las fotografías, que se pueden comprar por 3.000 eurosirán destinados, a través de Infancia sin Fronteras, a la construcción de dos centros de desarrollo en Guatemala, «porque tenía claro que los beneficios fueran destinados para los niños ». Consciente de que no todos podrán hacerse con una, incitó a ayudar de otra forma, con el apadrinamiento de niños: «Yo voy a hacerlo con muchos. En cuanto a adoptar, nunca se me ha pasado por la cabeza ». Con la fotografía cree que conseguirá más dinero, «ya que los conciertos benéficos nunca me han funcionado muy bien ».

Aunque según él «no es el momento para hablar de otra cosa », sí reveló que ya trabaja en dos nuevos discos, uno en español y otro en inglés, y, a pesar de que no le gusta hablar de su vida privada, reconoció que la muerte de su padre y su reciente separación de Jaidy Mitchell influyen en su trabajo:«Todo lo que me pasa afecta a mi obra ». Respecto a la pintura, explicó que «por el momento no haré nada, ya que me llevé una gran decepción con una exposición que hice en Granada. Aunque no me pongo plazo a los proyectos, sino que ellos me buscan a mí ».

Imaginemos que Lennon no murió hace 25 años

Silencio, flores y velas para John Lennon en una de  las mañanas más frías, con dos grados bajo cero, de Nueva York.

Se cumplen  25 años de su muerte

A primera hora de la jornada ya se han congregado un  centenar de personas en el placa mosaico de «Imagine», en la zona de  «Strawberry fields» situado en el Central Park de Manhattan, justo  enfrente del edificio de apartamentos Dakota, donde vivía John.   Era el 8 de diciembre de 1980. Había vuelto a los estudios de grabación  tras varios años de silencio, en los que se dedicó a la vida en familiar.

Su relación con la ciudad de Nueva York era buena, sobre todo si se  compara con la «guerra» mediática y judicial que a punto estuvo de acabar  con su expulsión del país. Paradojas de la vida, fue esta ciudad la que le  vio morir en las escaleras del Dakota, justo cuando regresaba a su casa  después de haber estado en los estudios de grabación, a manos de un  desconocido, David Chapman, un desconocido que horas antes le había pedido  un autógrafo.  Los fans contienen la respiración. Rico Fonseca, un  pintor peruano, confesaba ayer que «cada año me acerco a este lugar justo  los días de su cumpleaños (9 de octubre) y el de su muerte (8 de  diciembre).

Pero antes se vivía el espíritu de los 60, ahora todo es más  imagen y más superficial», aseguraba este artista, quien prefiere recordar  la época de sus encuentros con Lennon en el barrio del Village de  Mannhattan, mientras él vendía cuadros en una esquina y el británico  charlaba con él.

«Eran los 60, la paz, recuerdo que Lennon iba descalzo  por la calle», rememoró.  Los fans tenían previsto contener la  respiración en el mosaico de Central Park a las 22:50 horas de ayer,  momento en el que el autor de «Love» fue disparado, y a las 23:15, cuando  se cree que fue la hora de su muerte.

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El Ayuntamiento de Nueva York  también se preparaba a su manera para esta vigilia, mientras la prensa  estadounidense se apostaba a lo largo de la calle central Park West, en la  puerta del edificio Dakota se levantaban vallas policiales. Menos  sentimental se mostraba uno de los guardas del Dakota: «Tengo ganas de que  el día termine, hoy va a haber más gente que de costumbre».   Para Ayarton Dos Santos, la pasada noche simplemente fue un poco más especial  de lo normal, ya que, según declaró, durante los últimos 13 años acude  todas las noches al mosaico a llevar pétalos, frutas y otras ofrendas en  señal de paz.  Los músicos de la red de metro de la ciudad de Nueva  York también quisieron rendir su homenaje al artista. La mayoría tocó  canciones para los usuarios, sonaron mucho «Strawberry Fields Forever»,  «Imagine», «Give Peace a Chance», «All You Nedd is Love» o «I Am the  Walrus».

Para la familia de Lennon, la jornada de ayer fue grande  en emociones. En un comunicado en su web www.julianlennon.com, Julian,  hijo del primer matrimonio del británico con Cynthia Powell, reconoció que  «siempre he tenido sentimientos encontrados hacia mi padre. Él era el  padre que yo amaba y me falló en muchos sentidos… Es doloroso pensar que  su temprana muerte me robase la oportunidad de conocernos mejor», concluyó.

En la ceremonia de las nominaciones de los Grammy también se recordó a Lennon.  La máxima nominada, Mariah Carey, dijo: «John ha influido a todos los que  hacen música sean consciente o no de ello».  En Inglaterra  también hubo aluvión se nostalgia. Los míticos estudios de grabación de  Abbey Road en Londres fueron el escenario del principal homenaje.  Infinidad de artistas como Paul Weller, Subarbabes, Jamie Cullum o Katie  Melua interpretaron canciones de su ídolo en un concierto retransmitido en  directo por la BBC desde el lugar en el que fueron grabados gran parte de  estos temas inmortales. Esta emisora preguntó a los oyentes qué hacían el  día del asesinato. Paul McCartney llamó a la BBC y recordó que esa mañana   recibió una llamada de su representante, quien le preguntó: «¿Estás  sentado?».

«Fue una conmoción terrible, porque era el final de una era de  amistad para mí», confesó.  Virgin cierra por unos  minutos. En Londres, la gigantesca tienda de discos de Virgin, en el  centro de la ciudad, guardó un minuto de silencio en su memoria y, por  primera vez en la historia, paró de vender momentáneamente en homenaje a  un artista. Mientras, la ciudad natal del cantante, Liverpool, también  organizó diversos actos para recordar a su hijo más célebre.

A mediodía,  un grupo de fans soltó un millar de globos con mensajes de paz y  concordia. Poco después, se celebró un servicio en la parroquia de Nuestra  Señora y San Nicolás para conmemorar la labor pacifista del artista.  Finalmente, al caer la noche, diversas fotografías fueron proyectadas  sobre los muros de uno de los edificios más conocidos de la ciudad, el  George’s Dock.  También fans españoles de Lennon se unen al  recuerdo con la I Semana Beatles en España y la sexta Convención Nacional  de Beatles Fans, en la localidad valenciana de Burjassot hasta el 11 de  diciembre.

El asesinato de John Lennon echó a perder un plan secreto  para reunificar a los Beatles en un estudio de grabación, según reveló  ayer el último productor del cantante, Jack Douglas, al diario «The  Times». Al parecer, Lennon tenía previsto aparecer por sorpresa junto a  Paul McCartney en el nuevo disco de Ringo Starr, lo que podría  desencadenar la ansiada reunión del grupo de Liverpool una década después  de su disolución.

«El único obstáculo era George Harrison, que tenía  muchas tensiones con John Lennon porque casi no le mencionó en su  autobiografía», explicó Douglas. El productor aseguró que Lennon incluso  le envió algunas cintas con material para el disco de Ringo, a pesar de  que Yoko Ono, su esposa, estaba en contra de la reunificación.