Apenas levanta tres palmos del suelo. Su mayor ocupación es aprender a leer y jugar. No tiene edad casi ni para conducir un coche de choque y, sin embargo, para la revista estadounidense «Details » es el segundo «hombre » más poderoso del mundo menor de 39 años, puesto que le ha arrebatado a los fundadores de Google imponiéndose a otros contrincantes a los que les llega a las rodillas, como el rapero 50 Cent, Jonathan Ive, el vicepresidente de Apple, el jugador de golf Tiger Woods o el cantante Chris Martin.

El hijo de Brangelina

Es Maddox Chivian Jolie, de cuatro años, uno de los hijos adoptivos de Angelina Jolie y cuya profesión, según la publicación, es ser un «rompehogares ». ¿Qué ha hecho Maddox para tener un honor tan discutible que le ha situado en la vanguardia de los hombres (en su caso proyecto de hombre) más poderosos del mundo? A «Details » le sobran argumentos. El más decisivo es que no fue sólo Angelina Jolie quien conquistó el corazón de Brad Pitt.

Maddox también tuvo mucho que ver en que esta relación fructificase. La pareja Aniston-Pitt arrastraba una crisis solapada por la negativa de la actriz a quedarse embarazada, algo que frustraba a su esposo… hasta que se topó con el hijo adoptivo de Jolie. Desde entonces, el protagonista de «Troya » asumió sin traumas lo que siempre había querido: tener una familia. Unos padres como Pitt y Angelina también dan poder a Maddox, al menos, para los «fans » de las estrellas, que le miran, y admiran, con una nada indisimulada envidia por coger la mano o ir en moto a una exposición de dinosaurios con el hombre y la mujer más guapos del mundo.

Objetivo de las cámaras

Su cuarto cumpleaños se convirtió en uno de los acontecimientos periodísticos de la temporada, sólo comparable a las entradas y salidas de Madonna y otros astros de parecida envergadura. Celebrado en una propiedad que Pitt tiene en Santa Barbara (California), los reporteros gráficos consiguieron sortear las medidas de seguridad y hacer unas instantáneas que valieron su peso en oro. Sin embargo, la repercusión mediática de Maddox antes de Brad no era un asunto baladí. Desde que fue adoptado en Camboya por Angelina Jolie y Billy Bob Thornton en 2002, el niño prometía. Guapo y simpático, su madre fue su mejor agente de publicidad.

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Con ella apareció en un reportaje de la revista «Vanity Fair » donde, a pesar de ser su corta edad, apuntaba buenas maneras: es fotogénico, espontáneo y se le adivina un incipiente «glamour » sólo reservado a las grandes estrellas.

Pronto se convirtió en un modelo estético a seguir, y no sólo entre un público de su edad. Para sorpresa de muchos, fueron los jóvenes los que copiaron su estilo desenfadado. Aparte de su corte de pelo, las firmas de las camisetas y pantalones que le ponían vieron cómo subían las ventas de sus productos. Si Maddox aparecía con una camiseta larga remangada, rápidamente emergían clones suyos en Nueva York.

Una tienda por la red que suministraba esas prendas se encontró con pedidos, a falta de más detalles por parte de los clientes, con este escueto mensaje: «Quiero el mismo jersey que lleva Maddox ». Ajeno a su condición de modelo a seguir, Mark Lisanti, editor de la página web «Defamer », especializada en noticias sobre los famosos de la Meca del Cine, cree que este poder que ahora ostenta le pasará factura en el futuro: «Cuando sea mayor descubrirá que ha hecho ricas a muchas revistas y no tardará en darse cuenta de que ha sido fundamental en la formación de una pareja que se ha convertido en icono para una generación ». Más allá de estos futuribles que podrían afectar a su equilibrio emocional, Lisanti le vaticina una gran proyección: «Dentro de unos años puede que el tándem Pitt-Jolie desaparezca, pero Maddox se mantendrá en el tiempo »